LA RUTA DEL MUNDO EN EL 2019

El mundo se debate entre “las exigencias de las masas” y “la prudencia que sugiere un neoliberalismo que hace esfuerzos por humanizarse” pero que da pasos agigantados que podrían terminar imponiendo regímenes autoritarios de todo pelaje sobre países convulsionados y un mundo indiferente que construye su destino sobre violencia y muerte.

Surgida sobre el empuje contra las élites, los populismos se posesionan a la velocidad de los tiempos imponiendo regímenes que dinamizan las viejas estructuras de Estados arcaicos y burocratizados en los que líderes políticos de todo pelaje que “en nombre de la gente” resuelve conflictos y problemas estructurales con soluciones heterodoxas atípicas en el mayor de los casos.

El listado lo encabeza el mismo Donald Trump, el mandatario norteamericano, quien aparece rompiendo todos los moldes de la política en su país no sólo con discursos que incomodan y confrontan sino, imponiendo un estilo comunicacional que exacerba contradicciones, agudiza las diferencias e incluso pone freno a “todos los sentidos de liberación de las minorías que exigen derechos” y que lesiona incluso a los inmigrantes que tras xenofobia y políticas contra los derechos humanos, resultan ser una problemática que alude a millones de ciudadanos en el mundo al que se sumó el ministro del Interior Matteo Salvini, quien en Italia levantó banderas fascistas arremetiendo contra los migrantes logrando una reconocida popularidad que, como en el caso de Boris Johnson quien en Reino Unido ejecutó el “Brexit” tras el respaldo del conservadorismo.

Por su parte en Hungría el mandatario Viktor Orban impuso un modelo autoritario al que llamó “demócrata liberal” y que junto al “nacionalismo” polaco tiene poco de popular y de demócrata, lo que hace comprensible que en la UE expresen su voluntad de “cambiar la realidad”.

En Europa a estas alturas existen muchos exponentes de “soberanistas “o “patriotas” quienes, aun cuando no sean mayoría, son una voz que expresan tendencias fascistas y derechistas que no excluye la presencia de algunos personajes en “franjas de la izquierda”, como Podemos en España.

En América Latina

No regresaremos a los orígenes del populismo en esta parte de la región, pero si diremos que los que forman bloques sociales y políticos en buscan el poder “para cambiar la historia” transitan por las rutas del populismo en sus diversas variantes y acepciones. Cada país tiene características especiales y desde la Venezuela de Hugo Chávez hay muchas otras consideraciones que hay que evaluar.

El populismo propone “cambiar las reglas del juego” y esa es una tendencia que peligrosamente ha instalado sus raíces para convertirse en una corriente política que pretende vincularse a la ciudadanía a través de una idea de país en el que la planificación y el liderazgo son una suerte de herramienta que se usan entre sí, pero para destruir el sistema de representación y avanzar combinando plataformas y estilos a veces no tan santos. Así sucedió con Chávez que usó la democracia formal para avanzar y luego destruirla, también en Bolivia donde Evo Morales estafó a una nación con el cuento de la dignidad indigenista, en Nicaragua o Argentina donde nadie cuestionaba los petrodólares que llegaban a cambio de apoyo al chavismo o, en el Brasil donde recubierta de ideología, una suerte de banda de criminales, asaltaron el Estado para proteger a la corrupción como la que se descubrió con Odebrecht y otras empresas corruptoras.

En este escenario, destruir instituciones que parecen caducas, líderes corruptos y propugnar renovaciones ideales con gente sin biografía parece ser parte de escenarios que confunden las crisis del capitalismo con crisis del sistema so pena de acabar con los privilegios.

Golpes y media democracia

Tal parece que en esta nueva realidad, nuevos modelos y nuevos tipos de golpes de estado ponen en vitrina al Perú donde se violentó la constitución y chocaron instituciones entre si bajo el ánimo de un mandatario accesitario y accidental, a Bolivia donde hubo que frenar a Evo Morales en su intentona reeleccionista de su chavismo frente a la evidencia del fracaso del neoliberalismo que en Chile y Colombia podría alentar el retorno de regímenes autoritarios. Difícil panorama el descrito.

0 Comments

Leave a Comment

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password